Nuestro proceso de elaboración
Tiempo, paciencia y tradición en cada pieza
El pan artesanal no es solo un producto, es el resultado de un proceso meticuloso donde cada detalle cuenta. Desde el momento en que seleccionamos la harina hasta que el pan sale del horno, cada paso se ejecuta con precisión y respeto por la tradición.
A continuación, te explicamos cómo transformamos ingredientes simples en panes excepcionales.
Selección de ingredientes
Trabajamos con materias primas de calidad, seleccionadas cuidadosamente para garantizar el mejor resultado.
Cada día comenzamos seleccionando harina de molinos tradicionales que trabajan con grano local. Utilizamos variedades autóctonas de trigo que aportan más sabor y mejores propiedades nutricionales. El agua es filtrada y desclorada para no interferir con la fermentación natural. La sal marina de calidad potencia los sabores sin dominarlos.
Amasado tradicional
Cada masa se trabaja con dedicación, respetando los tiempos y procesos que hacen único nuestro pan.
El amasado es un arte que requiere experiencia y sensibilidad. Trabajamos la masa con las manos para sentir su textura y elasticidad. No utilizamos amasadoras industriales que calientan y oxidan la masa. El proceso manual nos permite desarrollar el gluten de forma progresiva, consiguiendo una estructura perfecta que se traduce en miga alveolada y corteza crujiente.
Fermentación lenta
Dejamos que la masa repose el tiempo necesario para desarrollar todo su sabor y textura.
La fermentación lenta es la clave de un buen pan. Nuestras masas fermentan entre 18 y 24 horas a temperatura controlada. Este proceso permite que los microorganismos naturales de la masa madre transformen los azúcares complejos, haciéndolos más digestibles y desarrollando aromas profundos. El pan resultante es más nutritivo, tiene mejor conservación y un sabor incomparable.
Horneado en horno de leña
El fuego de la leña aporta un aroma y un carácter inconfundible que no se puede imitar.
Nuestro horno de leña es el corazón de la panadería. Alcanza temperaturas superiores a 250°C y proporciona un calor envolvente que ningún horno eléctrico puede replicar. El humo sutil de la leña aporta matices aromáticos únicos a la corteza. La humedad natural que genera el horno crea el ambiente perfecto para conseguir panes con corteza crujiente y brillante.
Técnicas y atención al detalle
Más allá de los pasos básicos, hay una serie de técnicas y controles que aplicamos para garantizar la excelencia en cada hornada.
Control de temperatura
Cada fase del proceso requiere una temperatura específica que controlamos meticulosamente.
Supervisión constante
Nuestros panaderos están presentes en cada etapa, ajustando y perfeccionando según sea necesario.
Hidratación perfecta
El equilibrio exacto de agua en cada masa determina la textura final del pan.
Verificación artesanal
Cada pieza se inspecciona individualmente antes de salir del obrador.
Un día en El Horno de Manuel
Encendido del horno de leña
Comenzamos preparando el horno, que necesita 2 horas para alcanzar la temperatura óptima.
Formado de piezas
Las masas que han fermentado toda la noche se forman y preparan para el horneado.
Primera hornada
Los primeros panes entran al horno. El aroma comienza a llenar el obrador.
Apertura al público
Abrimos las puertas con pan recién horneado y bollería artesana.
Preparación de masas
Mientras se vende, se preparan las masas para el día siguiente.
Cierre y limpieza
Fin de jornada. Todo queda listo para el día siguiente.
El resultado de hacer las cosas bien
Cada paso de nuestro proceso tiene un propósito: crear pan que no solo alimente el cuerpo, sino que también conecte con las raíces y transmita el valor de lo hecho con cuidado.
No buscamos la producción en masa, sino la perfección en cada pieza. Por eso limitamos nuestra producción diaria y nos enfocamos en la calidad sobre la cantidad. Este es nuestro compromiso contigo y con la tradición panadera.